Logia Mozart
logia masónica de Madrid
masonería mixta adogmática liberal

José Royo Gómez

Geólogo, paleontólogo, político...

José Royo Gómez

Quizá solo hay algo más desconocido para la sociedad española que la masonería y es el mundo de la ciencia, por ese motivo se presenta aquí a un español que perteneció a ambos mundos y además a otro con más morbo: el de la política.

En efecto, el castellonense José Royo Gómez, desconocido científico español fuera del estricto ámbito de su especialidad, realizó sus estudios de Geología y Paleontología en la Universidad Central de Madrid, completándolos en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en el que realizó su doctorado tras un amplio periplo por numerosas universidades europeas. Tras la obtención del mismo, permanece en el Museo, en el que desarrolló una importante labor investigadora en el campo de la Paleontología de invertebrados, siendo además un pionero en el estudio de los dinosaurios españoles. Preocupado por la extensión del conocimiento científico de su especialidad, imparte conferencias y cursos prácticos de Geología para los alumnos de las escuelas de Magisterio y de Farmacia.

El Dr. Royo no era un científico que respondía al tópico del encierro en su torre de marfil, sino que preocupado por la vida de los españoles y convencido de que la ciencia solo se desarrolla y hace llegar sus beneficios al pueblo en democracia, optó por apoyar a la II República, por considerar que sólo en su ámbito era posible este ideal, así militó en el partido Izquierda Republicana — Agrupación de Madrid y fue diputado por Acción Republicana en las Cortes constituyentes de 1931.

La guerra civil lo llevó a Valencia en 1936, junto con el gobierno y altos cargos de la administración, ya que fue nombrado Director General de Minas y Combustibles.

En enero de 1939, logró pasar la “barrera de senegaleses” con otros españoles y sus familias, Antonio Machado entre ellos, al que logró que le admitieran en un camión y al que no volvería a ver, aunque si supo que lo llevaron a Colliure. Mientras, él se dirigió a Toulouse, ciudad en la que vivirá 3 meses hasta partir hacia Colombia. Allí fue nombrado Geólogo del Ministerio de Minas y Petróleos, desarrollando una importante actividad de campo y laboratorio, sin olvidar su preocupación por la extensión de la ciencia a toda la población, que le lleva a promover la instauración oficial de la asignatura de Geología en ese país y la creación del Museo Geológico de Colombia.

En agosto de 1951 se desplazó a Venezuela por problemas de salud suyos y de su esposa. En Caracas siguió con la docencia universitaria y, como no, se dedicó a la formación del museo de Geología que hoy lleva su nombre, constituido en gran parte por rocas, minerales y fósiles recolectados personalmente por él mediante expediciones por todo el territorio venezolano hasta su inesperado fallecimiento durante una operación quirúrgica el 31 de diciembre de 1961, a los 66 años de edad.

José Royo fue un masón muy activo y como tal perteneció con el nombre simbólico Nakens a las logias Osiris y Mare Nostrum de Madrid, Patria Nueva de Valencia y Acacias de Barcelona. El Juzgado nº 3 del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, creado al finalizar la guerra civil, lo condenó a 20 años y 1 día de reclusión mayor y a las penas accesorias —inhabilitación para cargo público e incautación de bienes— . La condena se produjo en rebeldía, pues había logrado cruzar los Pirineos a tiempo. Sin embargo, siguió con su actividad masónica durante el exilio.

Su esfuerzo y dedicación por lograr un mundo mejor desde su ámbito de trabajo, le llevó a alcanzar un gran prestigio científico no sólo en Latinoamérica, sino que sus trabajos en los campos geológico y paleontológico también fueron referentes en la España franquista.

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